Pensar la tradición

A man rides a horse through the flames during the «Luminarias» annual religious celebration on the eve of Saint Anthony’s day, Picture taken January 16, 2016. REUTERS/Susana Vera TPX IMAGES OF THE DAY – RTX22PSH

Repetir y repetir

«No estamos condenados a los mismos errores y a las mismas rutinas. El tiempo no se repite. El tiempo es una aventura de la libertad».
Eduardo Galeano

Soy amante de lo tradicional, la manera en que se entretejen las culturas en la trama del tiempo. Si el arte tradicional exige el precio de una vida de esclavitud innecesaria (hoy día), ahí topa la ética con la estética de lo tradicional y lo costumbrista. Y ahí no tengo dudas. La ética es lo primero. Entiendo que el hombre siempre ha querido preservar sus tradiciones y bellas costumbres ya que estas forman también parte de la identidad colectiva e individual. África u oriente y otros lugares conservan tradiciones importantes y maravillosas, pero hay tradiciones y tradiciones. La ablación femenina, tradicional en muchos países*, es una práctica cultural que debe ser enterrada y condenada al olvido por más que provenga del patrimonio cultural de algunos pueblos. Lo mismo se puede decir de la tortura de animales en festividades tradicionales de occidente y américa, que provienen de un pasado ininteligible a la luz de nuestra comprensión de los animales actual.
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*Según la Organización Mundial de la Salud, más de 200 millones de personas han sufrido mutilación genital femenina, y aproximadamente 3 millones de niñas corren el riesgo de sufrir la espeluznante costumbre cada año.

Repeat and repeat

«We are not doomed to the same mistakes and the same routines. Time does not repeat itself. Time is an adventure of freedom.»
Eduardo Galeano

I am a lover of the traditional, the way in which cultures are interwoven in the plot of time. If traditional art demands the price of a life of unnecessary slavery (nowaday),then they collide ethics with aesthetics of the traditional and the traditions. And there I have no doubts. Ethics comes first. I understand that men has always wanted to preserve their traditions and beautiful customs, since these are also part of the collective and individual identity. Africa or the East and other places retain important and wonderful traditions, but there are traditions and traditions. Female ablation, traditional in many countries*, is a cultural practice that must be buried and condemned to oblivion even if it comes from the cultural heritage of some peoples. The same can be said of the torture of animals in traditional festivities of the West and America, which come from an unintelligible past in the light of our current understanding of animals.

David @elsilenciodeloscaballos

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*according to the World Health Organization, more than 200 million people have undergone female genital mutilation, and roughly 3 million girls are at risk of undergoing the grisly custom each year.

Actividades con caballos y el criterio Interdisciplinario

En el mundo de la hípica podemos escuchar personas que dicen que «la equitación es muy buena para los niños (o incluso para ciertas personas adultas con dificultades) pues levanta la autoestima, y refuerza la personalidad” etc, mientras que todos sabemos que golpear a un caballo con una fusta, y obligarlo a hacer cosas, no puede ser de ninguna manera generador de sentimientos positivos. Por supuesto que alentar a un niño le va levantar la autoestima, pero hacerlo cuando ejerce violencia hacia otros es alimentar la violencia, ¿cierto?. ¿Deseamos empoderarle para que sea quien o se convierta en qué tipo de persona?

Es algo extraño intentar mesclar la equitación y su violencia, con la educación o el apoyo psicológico a los niños y otras personas. Claro que también es muy extraño hacer, por ejemplo, un curso para empoderar o ayudar a las personas (hace poco hubo uno cerca de mi lugar que proponía empoderar a las mujeres) y utilizar caballos que no están empoderados, y que muchas veces ni siquiera se han recuperado de su vida anterior de sometimiento e indefensión ‒excepto que se los “utilice” como ejemplo de lo mal que puede un ser, llegar a estar, o que el trabajo de los participantes sea dedicarse a recuperar a los animales (psicofísicamente)‒.

Por lo general las disciplinas ecuestres pie a tierra no tienen nada de libertad y son puro entrenamiento, entonces, si estamos hablando de mesclar dos disciplinas, ¿qué ocurre en realidad?.
Tal vez volvemos a caer en la trampa que se ha generado por la gran falta de conocimiento sobre los caballos, que venimos acarreando desde siglos. Esto puede decirnos bastante sobre el conocimiento de los caballos que hay en esos cursos y en referencia a las personas que los dictan. Probablemente esa persona que intenta hacer algo interdisciplinario, con buena intención de ayudar a caballos y gente, tampoco empodera caballos o no sabe cómo hacerlo ‒ pues sus conocimientos vengan de la psicología o el coaching o de las disciplinas ecuestres.

El empoderamiento de caballos, aunque no lo llamaría una “disciplina” requiere de mucho conocimiento, respeto, delicadeza, tiempo, libertad…entre otras cosas. Es una tarea maravillosa y enriquecedora para la persona que acompaña al animal y, como en el caso de los humanos, requiere de mucho tiempo (en realidad, quizá más tiempo).

Por supuesto que estar con caballos es una tarea movilizadora para las personas. La transformación que uno vive ‒que entre otras cosas se traduce en aprender a dialogar con otro que está empoderado‒ es una experiencia bella y profunda, por esto es que, si el caballo no conoce la libertad o a pasado la vida en un estado de indefensión, es muy poca la posibilidad de que vivamos este “aprendizaje” ( Lógicamente, si alguien no conoce la libertad y nunca la tuvo, entonces no “sabe” y es poco lo que nos puede «enseñar» sobre esos temas).

El primer trabajo del humano, entonces, será devolverle la libertad, y respetarlo para que esta libertad no sea una que el caballo entienda como una especie de negociación. Traten de no engañarse, la aceptación del parecer del otro debe ser incondicional. Para él debe ser realmente una liberación, solo allí les será posible comenzar a ambos el camino real. Engaños y trucos ya tenemos en la publicidad y el mundo ecuestre está repleto de esas propuestas. Además si van a buscar “negociaciones” poco va a entender, el caballo, sobre un cambio real en su vida. Se trata de volver a la libertad sin condiciones, ni condicionamientos y ayudar al otro a tomar consciencia de ella.

David @elsilenciodeloscaballos

Domar, domesticar y dominar

En El Silencio de los Caballos hay una explicacón sobre domar, domesticar y amansar en referencia a los caballos y su exposición a estos procesos. Allí mencionó distintas significaciones que hemos ido dando, a esas palabras, quienes trabajamos domando y entrenando caballos y las contradiciones y falacias surgidas en estos intentos.
Sólo puedo agregar que el origen de la palabra Doma, fue discutida por la etóloga Lucy Rees, cuando ella intentó deshacer la relación etimológica de la palabra domar con dominar. Para ser precisos ella dijo «Doma viene de domus no de dominus«. Pero ambas palabras en su origen, etimología y uso están relacionados al control. Dominar viene del latín dominare que significa tener bajo su poder o control. Casualmente sus componentes son domus ( casa) – inus (sufijo: que significa relativo a).
Las palabras «Domo» o «domus«, por supuesto que guardan relación con el espacio. «Domi«, es la morada o espacio para morar, mientras que «foras» (es todo aquello que está más allá del umbral). Esto se refiere a que el espacio dentro de una ciudad o una casa, no tenían las mismas características en la antigüedad que los espacios de afuera (foras).
Las casas y la ciudades estaban bajo el control, la protección y poder de alguien en particular (hombres, dioses o ambos). Hasta el siglo XIX el término «tierra de nadie» se refería a aquellos otros «paraderos» más allá del espacio consagrado en las ciudades. Incluso en las historias populares antiguas podemos apreciar cómo los viajeros se refugian entrando en casas u otros espacios protegidos (alcanzando su «adentro») al ser perseguidos por espíritus malignos. Sólo el dueño de casa tiene el control en esos espacios. Una vez atravesada la puerta -el lugar en donde se levantó (portat) el arado que demarcaba las murallas que contendrían el espacio interno de la ciudad o vivienda- los viajeros podían estar a salvo (pero supeditados a la voluntad del domno o señor (dominus).
Lo que intento decir con todo esto es que «domo» (casa) y «dominus» (dominar) tienen raíces en el control, la posesión y el sometiemiento relacionados al espacio de habitar.

David @elsienciodeloscaballos


  • Bibliografía
  • El Silencio de los caballos (2015) David Castro
  • Le Vocabulaire des institutions indo-européennes. Émile Benveniste
  • El H2O y la aguas del olvido. ( 1989) Ivan Illch

Barreras

Es cierto que la realidad nos impone trabas, límites, escollos, barreras y distintas circunstancias que ponen en conflicto nuestros valores, nuestras capacidades, nuestros sueños o ideales. La sociedad y el sistema actual son esclavistas y opresores de sus propios integrantes así como de otras especies y culturas.
No somos libres, ¿porqué pretender la liberación de los caballos y otros animales?
Aun teniendo todo en contra, ¿dejaremos de pretender la nuestra? Dejaríamos de anhelar la «felicidad» o «libertad» de nuestros hijos, o de las futuras generaciones porque la vida está llena de escollos, limitaciones o sufrimiento?
¿No buscaríamos, acaso intentar a allanarles el camino (sobre todo cuando nosotros tenemos la capacidad y ellos aún no)?.

Cuando me refiero a “felicidad” o “libertad” respecto de los otros animales, no estoy hablando otra cosa qué darles la oportunidad de hacer sus propias vidas, si está a nuestro alcance, de devolverles la soberanía sobre sus tiempos, de su espacio, de sus cuerpos, de sus decisiones… y todo esto sin exigirles nada a cambio.

Soy consciente de que los caballos que viven conmigo en muchos sentidos son no libres y -como la mayoría de los caballos- llevan una vida que depende en gran medida de lo que yo pueda ofrecerles. Es en ese sentido que mi trabajo y mi relación se base en ver cómo puedo ofrecer eso que les fue arrebatado por la domesticación y las circunstancias de su historia personal.
Lamentablemente nuestra cultura nos pone en un lugar en donde las chances de hacer las cosas con ética nos terminan llevando, muchas veces hacia una vida a contrapelo o a contracultura. Debemos elegir si realmente queremos intentar alternativas y distintos modelos de coexistencia o convivencia con otros animales que viven en nuestra cultura (aún sabiendo que la tarea no es fácil) o nos conformarnos con los argumentos que justifiquen de buena manera, el penoso rol que nos convierte en sus carceleros.

David @elsilenciodeloscaballos

Romanticismo antropocéntrico

Ilustración del libro Y le susurré al caballo.  Artista Tamara Esposito 

Los interesados en conocer realmente a los caballos, aprender de ellos, relacionarse respetuosamente, no pueden menos que dejar de verlos en pos de sus propias necesidades, de sus sueños, de sus expectativas o anhelos. Detrás de esa bruma, de ese ruido se encuentra el caballo. Podría romantizar y decirles que está alli esperando a ser descubierto, listo para contactarnos o enseñarnos, pero ¿no estaría cayendo en una especie de antropocentrismo poético? Es cierto que muchos caballos tienen un alto grado de síndrome de estocolmo, cierto es que muchos seres se adaptan, se conforman o se someten. Pero en definitiva la realidad es que el caballo está ahí, resignándose a su suerte, invisibilizado por nuestros anhelos, nuestros intereses, nuestra incomprensión o egoísmo. Toda romantización en ese sentido, lo invisibiliza, al hacerlo objeto de nuestros anhelos de amistad, de crecimiento o sanación personal. Si hay un camino junto a los caballos es el de la liberación personal. Liberarnos de los anhelos, de las fantasías, despertar la mirada que ve al otro y actúa de tal manera que lo libera, lo empodera y dignifica. Es cuando estar junto a los caballos, te permite en todo caso dejar de ser parte del problema para convertirte en parte de la solución.

David @elsilenciodeloscaballos

 

La inteligencia domesticada

Durante los últimos siglos de la historia del homo domésticus, se ha intentado constatar de manera asertiva o científica la capacidad de los caballos ( y otros animales ) de pensar y de sentir de manera tal de encontrarla reflejada en el modo que lo hacemos los humanos. Esto dió como resultado un amplio abanico de respuestas sobre esa «humanidad» que buscábamos en los animales no humanos. Los animales no han dejado de «sorprendernos» y esto, creo se debe, no a sus capacidades, sino a nuestras barreras conceptuales – incluso más que perceptuales.
Paradójicamente con los mismos conceptos o parámetros de humanidad, que nos acompañan desde el nacimiento de la filosofía de Occidente, cada vez podemos apreciar más claramente que el hombre civilizado no es un gran exponente de las capacidades de inteligencia y sintiencia humanas, cuya existencia nos afanamos en afirmar o negar en el resto de los animales.
El cachorro que intenta morderse la cola, sería una imagen (algo demasiado simpática, probablemente) que desde una perspectiva distinta podría representar toda esta triste puja de valores y jerarquías que han modelado la filosofía y la ciencia de lo humano y lo animal, desde los inicios de la domesticación.

David @elsilenciodeloscaballos

#masanimalidad

Diálogos III

con Taksim
foto. Mariana Domic

«Algunas personas usan las palabras y conceptos de los que estoy hablando como una excusa para dominar, controlar o someter a caballo. Pero no tiene que ser así, existe la posibilidad de actuar y sentir de otro modo.

Se habla de comunicación con caballos, pero veo que el término es demasiado vago para expresar lo que deseo. Mi uso del término es más especifico pues me refiero a un diálogo entre dos seres. La posibilidad de comunicación – de libre diálogo – y respeto mutuo entre dos seres, excluye todo sometimiento, toda imposición, dominancia, engaño, control.

Lo importante de la comunicación cuando estamos con caballos es que se vuelve rápidamente imposible sin libertad.»

David @elsilenciodeloscaballos

Hoy es un buen día para no hacerlo

Entonces ya no podemos salvar el mundo respetando las reglas del juego, porque las reglas hay que cambiarlas. No hemos venido aquí para rogar a los líderes del mundo que cuiden nuestro futuro. Nos han ignorado en el pasado y nos ignorarán de nuevo. Hemos venido aquí para hacerles saber que el cambio viene, les guste o no. La gente estará a la altura del reto y, ya que los líderes se están portando como niños, nosotros debemos asumir la responsabilidad que tenían que haber asumido ellos, hace tiempo. (Greta Thunberg). Foto: Sebastian Scholz, NABU

No lo hagas!

Pensemos ¿qué deberíamos estar haciendo ahora?..
No, no me refiero a compras, cocinar, trabajar, lo cotidiano. Lo digo en sentido un poco más amplio, ¿Qué es lo más importante, más importante que deberíamos estar haciendo ahora?
No, no lo digo para que me obedezcas, sólo cada uno sabe qué es lo más importante en su vida y en su hacer.

Greta, por ejemplo

Para una niña como Greta, y otros niños del mundo desarrollado, su deber hacia sí mismos y hacia los demás es ir a la Escuela. Sí, otra vez la obediencia. Por eso cuando Greta decidió, por sí misma, qué era lo más importante para ella de hacer en ese momento. Su decisión se convirtió en un gran movimiento mundial.
Su gesto fue poderoso e inspirador por muchas razones. Dejar de ir a la Escuela y sentarse frente al parlamento con una pancarta que decía «Huelga escolar por el cambio climático», era desobedecer en más de un sentido. Su actuar tiene visos de la libertad que da esa obediencia interna a la coherencia, pero, es tan transformador, no sólo para ella, por su abrumadora desobediencia!!.
Además de mostrarnos un grave y urgente problema que afecta lo más preciado de un pueblo (los niños, el territorio, la propia supervivencia), nos recordó una de las herramientas más poderosas para el cambio social y cultural: La desobediencia civil como resistencia a un sistema que se presenta imposible de resistir.
En pocos meses una niña de 14 años generó un movimiento mundial de consciencia…Pero esa fue su desobediencia. ¿Cuál será la nuestra?
¿Qué es lo más importante a hacer en este momento?
Anda, no me hagas caso.
DESOBEDECE

David  @elsilenciodeloscaballos


Más sobre Greta

https://www.youtube.com/channel/UCAgIfWgzZ6QtvB_Oj1SBNnA

Vidas abolladas

La Fusta (el palito)


Respecto de los animales tenemos que reconocer que muchos de los elementos y herramientas que usamos para relacionarnos con ellos, fueron concebidos (o incorporados) con un propósito (una intencionalidad) que ha determinado o rediseñado incluso su forma, medida y material.

Más allá de las buenas intenciones, una herradura, una vez clavada en el casco, afecta su fisiología y su anatomía -de maneras muchas veces no previstas por quién las usa. Fuera de la bondad y la suavidad de las manos, el metal de la embocadura afecta la fisiología de la boca del caballo, pero no debemos olvidar que el fin para el cual se diseña y se creó esa embocadura es producir un dolor que permitirá el control desde las manos del jinete.

El rediseño de la percepción
La pistola neumática ha cambiado levemente su diseño al ser incorporada en los mataderos, lo mismo que el gancho, eso se hace bastante evidente a simple vista, pero el problema se esconde y no permite apreciar la realidad diaria de la existencia de los animales que habitan un mundo controlado por humanos, sobre todo cuando nuestros deseos o buenas intenciones crean la gran ilusión. Cuando entramos en la hípica o cuadra ( pero podría ser cualquier lugar de encierro de animales) caminaremos entre sogas (que no están ahí para colgar calcetas),  látigos (que no fueron pensados prostéticos, para alargar los brazos o señalar), boxes, vallas y elementos que determinan el espacio en donde los caballos viven -creando una situación de cautiverio tanto físico como psíquico.
Todo esto quizás pase desapercibido a nosotros como para hacernos pensar que basta con la intención para no afectar negativamente a los caballos, pero me temo que en la situación de dependencia, subordinación y falta de libertad que se suele enmarcar nuestro vínculo con todos los animales, estamos subestimando el poder que tenemos, tanto nosotros como nuestras herramientas.

David

La nueva ola

Por un mundo de equitación justa y feliz.

» liberémosnos de la esclavitud mental, nadie si no nosotros mismos podemos liberar nuestra mente» Bob Marley

Esta » nueva ola» de ecuestrianismo que ha venido a intervenir y mediar entre caballos y humanos, no es otra cosa que más esclavitud para ambos.
Quitando el hierro de sus bocas, ya podemos controlar de manera más humana y menos dañina a nuestros caballos.
Con las nuevas tecnologías aplicadas a las sillas de montar podemos utilizar el cuerpo de un caballo bajo cualquier excusa que se nos ocurra sin remordimientos.
Por medio de los nuevos modelos de adiestramiento y las pedagogías para el sometimiento volitivo y psíquico -desarrollados por prestigiosos jinetes, domadores y maestros en entrenamiento animal- los caballos, antes destinados a una violencia física casi mandatoria, hoy festejarán con alegría su esclavitud y su servicio a personas más amables, agradecidas y cuidadosas.
Los humanos ( sobre todo los amantes del respeto, la justicia y la equidad) hemos encontrado ya la medida justa, la excusa válida, el concepto poético para seguir contándonos el mito de la entrañable relación que humanos y caballos encontraron en los inicios de la historia de nuestra civilización esclavista.